Un poco de historia

El vino y el Champagne son la expresión de la pasión del hombre por la tierra con la que trabaja, enriquecidos con lo mejor del cielo, el terruño, las variedades de la uva…Una combinación perfecta para llevarlos en el fondo donde se esconde un alma”.

Stanislas GOUIN

CEO & Co-Owner

Desde sus inicios como un vino tranquilo y sin burbujas, el Champagne siempre se ha vinculado a la felicidad, a la excelencia, al lujo, a las festividades y a las victorias.

Favorito de la Corte Real durante siglos, el Champagne que se consume hoy en día es el resultado de un milagro que superó con maestría las dificultades para convertirlas en ventajas.

Clovis, que fue el primer Rey de los Francos, se bautizó en Reims, y ya se utilizaron los vinos de la región para el Festival de la Coronación. Hasta 1825, el Champagne fue el vino de todas las Coronaciones Reales.

Es a partir del reinado de Luís XIV que, su versión espumosa, se instala en la mesa del Rey en Versalles y ya no la dejará.

El comercio de vinos de Champagne debe mucho al progreso en la fabricación de vidrio, ya que sino lo usaban, las botellas explosionaban, pero especialmente al Rey Luís XV, quién promulgó un decreto real que autorizaba el transporte de vino en cestas de 50 a 100 botellas. Esto permitió una amplia difusión de este vino más allá de latas fronteras del país.

En la década de 1850, la efervescencia del Champagne conquistó los círculos artísticos y deportivos y se convirtió en un símbolo de celebración en todas las ceremonias. Es al convertirse en esposo -por el fruto del azar alrededor de 1650- y al desarrollar su inteligencia en el arte de ensamblar a sus enólogos, que el Champagne adquirirá su merecido prestigio y se convertirá en el vino más conocido del mundo.

Más allá de las palabras, este excepcional vino no surge de la simplicidad: su pureza y su elegancia que nacen mezcla del azar y del ingenio humano, nos ofrecen un misterioso resultado que deviene de un trabajo largo, secuenciado y sofisticado. El cuidado constante requerido es más intenso, perspicaz y numeroso que para cualquier otro vino.

Con el tiempo, dotado de la magia de la época, reposando en sus bodegas calcarias, se transforma en un sueño de ilusión, dotado de alma propia que se libera con una explosión de alegría al descorchar su tapón…

Crear un Champagne es algo maravilloso! Con Stanislas, y gracias a nuestros socios, hemos desarrollado un champagne de pasión, con un carácter único que lleva consigo toda la tradición y la riqueza de nuestro patrimonio común”.

Su Alteza Real el Príncipe Henri d’Orléans

Conde de París, Duque de Francia.

Ir arriba